El emprendedor social
En 1976 Muhammad Yunus, profesor de economía de la Universidad de Chittagong en Bangladesh, visitaba con sus alumnos a pobladores de escasos recursos de la aldea de Jobra cerca de su universidad.
Conversando con ellos se percató de sus apremiantes necesidades de contar con pequeñas cantidades de dinero para sacar adelante negocios como la construcción de muebles de bambú, entre otros. Sin capital de trabajo, los pobladores se veían obligados a recurrir a usureros que les entregaban pequeños préstamos, los que luego cobraban altos intereses que no les permitían ahorrar, atrapándolos en un círculo vicioso y sin ofrecerles ninguna alternativa de salida. Pese a la necesidad, la industria financiera no realizaba préstamos a este segmento de la población debido a su alto perfil de riesgo; todos los estudios indicaban que no serían devueltos.
Yunus hizo entonces un préstamo que hoy ha pasado a la historia: 27 dólares a 42 mujeres del barrio. Contra todo pronóstico, recibió su dinero de vuelta. Así nacieron las microfinanzas y el Banco Grameen, que en los veinte años siguientes realizó préstamos a 7,4 millones de personas y llevó a Yunus y su banco a ganar el Premio Nobel de la Paz el 2006.
¿Qué es un emprendedor social? Existen muchas respuestas distintas a esta pregunta, pero son pocos los que discutirían que Yunus es un gran representante de este campo. De hecho, hay quienes definen emprendedor social como una combinación de dos conocidos personajes: Richard Branson, emblemático emprendedor inglés y fundador del grupo Virgin, y la Madre Teresa de Calcuta. ¿El resultado? Muhammad Yunus.
Un emprendedor es alguien que detecta un problema y ve en éste una oportunidad de ser solucionado a través de un producto o servicio nuevo. Un emprendedor social agrega un elemento social a esta ecuación, teniendo como objetivo de su proyecto la generación de valor social y no solo privado.
El hablar de emprendedor social en vez de emprendimiento social no es casual. A mi juicio, la clave de un emprendimiento social está en el individuo, el emprendedor o grupo de emprendedores que lo impulsan. Si bien es cierto que el emprendimiento en sí puede tomar muchas formas, desde una empresa privada a una fundación sin fines de lucro, la verdadera característica esencial está en su objetivo final: que persiga un resultado directamente relacionado con temas sociales.



Para los problemas están los profesionales y los técnicos, para las pre-ocupaciones, las anomalías, ausculcutar lo que está por-venir, están los emprendeor@s. No van contra la corriente, hablan la misma lengua de la calle, desplazan ofertas cuando las controversias nublan las visiones, padecen el corto plazo, pero gozan con el futuro, su ambición puede más que su codicia y su alegría más que su resignación.