Revolución filantropica Online
Recuerdo hace algunos años haberme entrampado en una discusión con un neoyorquino y un alemán en torno al tema de la cultura de donar en los diferentes países. Todo comenzó cuando el estadounidense nos cuenta que había donado una cuantiosa suma a su colegio privado de un elegante barrio de Manhattan.
-¿Pero por qué no donaste a la escuela pública de algún barrio marginal?- le pregunté.
-Porque aquí se dona también pensando en fortalecer las instituciones (institution building)- me respondió.
Le interesaba que el colegio privado donde estudió se mantuviera como una institución sólida que permitiera luego a otros ir a un colegio del mismo nivel. Por su parte el alemán, que había sido criado en Berlin Oriental, confesó que no hacía donaciones a ninguna institución porque pagaba impuestos y muchos, y con eso su conciencia quedaba tranquila.
Por mi parte, les conté cómo operaba el sistema en un país en vías de desarrollo en donde el portafolio de donación oscila entre dar a las personas cercanas (el préstamo a quien nos ayuda en el trabajo doméstico, al junior de la oficina, el pariente necesitado, etc.) y contribuir a organizaciones grandes como el Hogar de Cristo cuyo modelo clásico era el descontar de la cuenta corriente de los donantes una suma mensual preacordada. Les comenté la iniciativa del Techo para Chile, cómo se estaban transformando las bibliotecas con el trabajo de la Fundación la Fuente (aprovecho de decir que su presidenta, Verónica Abud, ganó el premio al emprendedor social Latinoamérica 2009) además de manifestarles que el tema de la Responsabilidad Social Empresarial se había incorporado en Chile principalmente por las transnacionales a través de políticas que venían desde sus casas matrices, y que las empresas chilenas, –salvo algunas positivas excepciones- no estaban muy posicionadas con este rol.
Fue una interesante conversación -que obviamente no se puede generalizar-, pero que reflejaba ciertos patrones de donación que me han servido para acercarme a este tema.
Hoy sigo con interés iniciativas ciudadanas nuevas y jóvenes como la encargada de limpiar las playas chilenas, www.proplaya.cl, o la que se ha preocupado de gestionar debates para que estén al alcance de todos www.politicastereo.cl (de la cual soy miembro), o www.cachipun.cl, la radio online favorita de mis niños, o las concentradas en promover el uso de la bicicleta en una ciudad tan contaminada como Santiago: www.furiosos.cl, www.arribaelachancha.cl, entre otras.
Hace algún tiempo encontré en www.ted.com la página web de las “ideas que vale la pena difundir” una charla de Katherine Fulton, presidenta del Monitor Institute (la entidad encargada de la responsabilidad social de la consultora Monitor) en donde mostraba los nuevos paradigmas de la filantropía y presentaba varias iniciativas que daban cuenta de una verdadera revolución en esta área, un “hambre moral nueva” como ella dice, asociada a la democratización de la filantropía que nos ha permitido Internet .
Nadie sabe para quien trabaja: la colaboración agregada.
Fulton señala que el primer aspecto de esta revolución comenzó con la colaboración agregada representada principalmente por Wikipedia en donde lo donado es el conocimiento a escala mundial, una forma más intelectual de ayuda que ha causado cambios insospechados. Lo mismo ocurre con Wiser Earth, www.wiserearth.org un “espacio online que conecta a las personas, fundaciones y empresas que están trabajando por un mundo justo y sustentable” aquí puedes encontrar a otras personas que trabajan en tus temas de interés; generar visibilidad y apoyo para proyectos específicos; conectar y compartir ideas y construir una comunidad. Su fundador, Paul Hawken, lleva años estudiando los movimientos de este tipo y publicó el libro “Blessed Unrest” el año 2007 donde explica “cómo nacieron los más grandes movimientos en la historia y como nadie notó que nacerían” y hace un recuento de la formación y materialización de estas iniciativas que han transformado la web.
La caridad desde el computador de la casa.
Pero además hoy existe el llamado mercado de la filantropía online bajo cuyo paraguas aparecen organizaciones como Network for Good, www.networkforgood.org, un sitio web en donde uno puede donar directamente a su causa favorita y tener acceso inmediato a conocer el consolidado de las donaciones que uno ha hecho históricamente en todas las fundaciones elegidas. Además la página cumple con los estándares de accountability del BBB Wise Giving Alliance, la institución encargada de certificar que las organizaciones de beneficencia cumplan con sus objetivos y no se transformen en estafas. Tienen más de 450.000 donantes que han invertido más de 250 millones de dólares utilizando este sistema. La idea es que es más fácil donar online utilizando un propio sistema de donación que escribir cheques o esperar que le retiren de la cuenta corriente, además saber exactamente cuanto he donado en total y a cuantas organizaciones puede aliviar el papeleo a la hora de aprovechar las ventajas tributarias que existen en la ley norteamericana al respecto.
Dentro de este rubro también existe Youth Give www.youthgive.org, la “nueva moneda de cambio”. Esta organización cumple un doble objetivo: por una parte involucra a jóvenes en la búsqueda de causas sociales relevantes y por otra parte contacta estas causas con donaciones de quienes visitan la página y quieren hacer sus aportes. La idea es cambiar el paradigma de donaciones del siglo XX una donde donan pocos, en su mayoría mayores, a nivel local, por un sistema del siglo XXI en donde muchas personas están involucradas en una causa, con activistas de todas las edades y hacen del donar un ejercicio “glocal” (global+local) y colectivo en donde uno da junto a otros.
Changing the Present www.changingthepresent.org un juego de palabras que en inglés quiere decir cambiar el presente y también cambiar el regalo. Es otra de las organizaciones novedosas. La idea es que uno puede elegir entre los 1.500 posibles regalos significativos para entregar en el próximo cumpleaños, matrimonio, nacimiento o momento generoso que nos invada. Los regalos van desde una gallina para entregar a un niño en África que le permitirá cuidarla y además alimentarse de sus huevos y crías, hasta donar a una organización destinada a ayudar a las personas a identificar la depresión como problema. La variedad de regalos es enorme, están seleccionados por valor, por áreas y por edad de quien regala.
Otra iniciativa relevante es Give India www.giveindia.org, que ofrece un abanico de 200 fundaciones de confianza sometidas a test de transparencia y credibilidad en la India destinadas a aliviar la pobreza de los más pobres de los pobres y que ayudan al donante a gastar su dinero en este mar de opciones. Además quien coopera no termina su relación al momento de transferir el dinero sino que además la organización envía feedback concreto de cómo ha ayudado la donación para un tema o comunidad. Algo parecido es lo que hace Global Giving www.globalgiving.org, al encargarse de conectar a los donantes con proyectos comunitarios que necesitan ayuda o Donors Choose www.donorschoose.org , una comunidad online que conecta directamente con salas de clases necesitadas en el mundo. Por último tenemos Kiva Loans www.kiva.org, un sitio en donde uno puede prestar dinero directamente a emprendedores que gracias a esta ayuda pueden salir de la pobreza. Hay proyectos interesantísimos que pueden ser apoyados sin intermediación.
Competir por un millonario premio para subsanar un problema global.
Dentro del rubro de competir por innovar existe www.xprize.com un verdadero concurso online en donde XPRIZE muestra problemas complejos importantes de ser resueltos para el mundo e invita a postular a personas calificadas que creen que pueden contribuir a resolverlos accediendo de pasadita a un premio de 10 o más millones de dólares. Una de las iniciativas es el Google Lunar X PRIZE, una competencia internacional por 30 millones de dólares para aterrizar de manera segura un robot en la luna, viajar 500 metros por sobre la superficie lunar y enviar imágenes y datos a la tierra. Los equipos tienen que ser financiados por lo menos en un 90% de manera privada. Otro ejemplo mas “aterrizado” es El Village Utility X PRIZE cuyo objetivo final es utilizar el poder de la competencia para desarrollar modelos que permitan a las comunidades del mundo en desarrollo aliviar sus estándares de vida y romper con el círculo de la pobreza. La competencia necesita que se desarrollen innovaciones basadas en tecnología para desarrollar sistemas más efectivos para distribuir energía, agua y conectividad a estas comunidades. Se premia la invención de dichos sistemas y la capacidad de implementarlos.
Fondos de Inversión responsables con la sociedad.
Finalmente está el mundo de las Inversiones Sociales plasmada en el modelo creado por www.xigi.net (se pronuncia “ziggi”) que nos invita a “descubrir el mercado de capitales que invierte en bondad” esto es, como ellos mismos señalan en su página, “un espacio para hacer conexiones y reunir inteligencia dentro del mercado de capitales que invierte en cosas buenas”. Vale decir, un network social que entrega herramientas y una plataforma online que sigue la naturaleza y cantidad de actividad en este mercado emergente. Las empresas en donde se puede invertir se dedican a temas como primera vivienda, la base de la pirámide social, tecnología limpia, desarrollo de comunidad, educación, comercio justo, construcciones ecológicas, emprendimiento social, sustentabilidad, etc. Si bien el énfasis está en deuda privada y paquetes accionarios, el mercado se extiende a formar donaciones y mercados transados públicamente. Su misión es aumentar el flujo de capital hacia lo bueno y permitir así aumentar las ganancias y ayudar.
Probablemente, –si me permiten seguir con el estereotipo inicial- el norteamericano continuará fortaleciendo instituciones, el alemán pagando impuestos y el chileno ayudando a sus cercanos necesitados, pero ninguno de los tres podrán soslayar los cambios que la tecnología traerá al sistema actual de caridad. Las nuevas generaciones del país han captado esto y a su escala están manifestándose cívicamente con patrones completamente distintos de los tradicionales. Si queremos que la caridad siga comenzando por casa, es hora de modernizar nuestro sistema filantrópico. Esto no implica destruir lo que con mucho esfuerzo hemos logrado, pero si incorporarlo a este tipo de redes internacionales para que tengamos más visibilidad (la India ha hecho un gran trabajo de “marca” para la recolección de fondos internacionales a través de Internet y al entrar a los buscadores de estas páginas la presencia de Chile y sudamérica lamentablemente es muy escasa) Por su parte, el país necesitará pensar en acreditar a las fundaciones y mejorar los incentivos tributarios para los individuos donantes a la vez que nuestras organizaciones de beneficencia y fundaciones tendrán que aparecer accountable, publicando informes respaldados académicamente, explicitando quienes financian dichos informes para evitar conflictos de interés, e incorporando estrategias para una mayor presencia internacional, como aparecer consolidadas bajo un mismo paraguas que incorpore iniciativas similares de otros países de Sudamérica que nos permitan mostrar nuestras necesidades como región al mundo y atraer así regalos de financistas sensibles con Latinoamérica que de otra forma se irán a África o Asia.
Ha llegado la hora de reconocer que la colecta del semáforo y la pregunta ¿desea donar su vuelto a…? que se hacen en algunas farmacias y supermercados, si bien son un pequeño aporte y generan comunidad, no van a resolver los problemas financieros de nuestras fundaciones en el largo plazo. La consigna es modernizarse o morir.



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