De la Responsabilidad a la Oportunidad
No tiene educación primaria completa; no posee ninguna afiliación a programas de salud ni seguridad social, ni para él ni para su familia. Él es jefe de un hogar que se pierde al interior de la cordillera de los Andes en un pequeño pueblo rural. Posee un predio de 3 hectáreas, heredado y plantado de café, en el cual trabajan su señora y sus dos hijas….
Intencionalmente, se interrumpe el relato que se describe en la mitad de una charla sobre desarrollo rural para altos ejecutivos. El expositor pregunta sobre alternativas de apoyo para el desarrollo de la familia descrita. En primera instancia, todas las propuestas involucran al Estado por la responsabilidad de su rol: proyectos de desarrollo agrícola, educación en zonas rurales, proyectos de educación digital, entre varias.
En una segunda ronda hacen lo suyo proyectos de fundaciones, voluntariados, ONGs.
¿Y la empresa privada?
Obvio, con la pregunta aparecen cientos de posibles proyectos de empresas bajo lo que todos conocen como responsabilidad social: empresas generando proyectos de educación local, voluntariados corporativos, aportes municipales para la mejora de barrios, etc.
…Esta misma familia perdida en la cordillera es hoy proveedor y accionista preferente de una de las empresas de mayor potencial a nivel mundial. El último año esta empresa tuvo un crecimiento de utilidad de más de US500m, creció en más de 3.000% en comparación al año 2009, y tuvo ventas por más de US40mm. El padre de la familia andina viene saliendo de la junta de accionista y, dado las proyecciones del negocio, como proveedor está pensando en adquirir nuevas tecnologías para mejorar su producción y sembrar especies de mayor calidad. El ingreso para él, su señora y sus dos hijas, se ha duplicado en los últimos 3 años, y espera crecer aún más en los próximos.
Silencio en la sala y fin de la charla.
Esta es la recreación de una charla ficticia con personajes de verdad. La empresa es bien conocida como Café Juan Valdez, y la familia descrita representa el perfil promedio de uno de los 500 mil accionistas preferentes, caficultores, asociados en la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, dueña de Café Juan Valdez.
Hace ocho años los caficultores vieron la oportunidad de desarrollarse con su propio negocio: el café. Y apostaron por llegar directamente al consumidor final controlando la cadena desde la producción a la tasa. El 2002 se hacen empresa, el 2004 comienza la expansión de las tiendas Café Juan Valdez y hoy ya poseen diferentes líneas de negocios con hipermercados, restaurantes y hoteles, entre otros varios. Los resultados alcanzados ya son conocidos.
En el encuentro de Davos del año 2008 se acuña el concepto de capitalismo creativo, el cual hace un llamado a la mayor fuerza económica mundial: las empresas, para que a través de las lógicas capitalistas que tanto les han permitido crecer en las últimas décadas, busquen oportunidades para llegar con soluciones que permitan superar hoy la pobreza y los grandes desafíos mundiales.
Algunos prefieren reemplazar el concepto capitalismo creativo por emprendimiento social, otros por negocios inclusivos, otros por social business. Tomando el concepto o la definición que quieran, todas apuntan a lo mismo: para crear un mundo más responsable donde a nadie le falten oportunidades, tenemos que empujar todos. Y qué mejor que apalancarse de la fuerza que ha permitido al mundo crecer como nunca en su historia.
El fenómeno no es nuevo y muy bien lo conocen innumerables casos como Juan Valdez, que desde hace décadas descubrieron un capitalismo creativo que funciona. Que no sólo hay una responsabilidad de las empresas con el mundo, sino también millones de oportunidades de pensar como empresa soluciones para problemas tan complejos como el desarrollo rural.
Hoy la diferencia es que el tema está de moda. Prácticamente no existe ideologización del trabajo en lo social ni en el de hacer negocio. Hoy, la tecnología nos permite soñar con modelos impensables en lugares impensables. Hoy, las nuevas generaciones no están dispuestas a generar riquezas a cualquier precio. Si todos estamos convencidos de la responsabilidad que tenemos con el mundo, descubramos ahora la oportunidad de no tener que dar más excusas.



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