Emprendimiento e Innovación Social en Chile: un nuevo ecosistema
Hoy en día, Estados Unidos y muchos países de Europa buscan en el Emprendimiento e Innovación Social (EIS) una vía para lograr resolver los complejos problemas que la sociedad actual nos plantea. Equidad, calentamiento global, empleabilidad, desarrollo rural y derechos ciudadanos, entre otros, son problemáticas que han resultado muy difíciles de resolver desde los paradigmas tradicionales. El EIS surge como una nueva alternativa para buscar soluciones originales e integrales en estos ámbitos.
Este fenómeno se ha ido desarrollando fundamentalmente desde dos vertientes. Por un lado encontramos múltiples emprendimientos que, en forma independiente, han revolucionado sus sectores económicos con nuevos modelos de negocios, plataformas y herramientas que complementan la generación de valor social con la auto-sustentabilidad económica. Ejemplos en la industria del crédito son el aporte realizado por el Grameen Bank con sus microcréditos con avales solidarios, y recientemente, por Kiva impulsando el concepto de inversionistas sociales.
Desde otra perspectiva, instituciones públicas y de la sociedad civil están buscando articular, colaborar y co-construir políticas e instrumentos que fomenten la aparición de nuevas iniciativas EIS. A modo de ejemplo se puede revisar la propuesta de la Unión Europea con su iniciativa de Social Innovation Europe (SIE), desde la institucionalidad pública o bien lo que se está gestando a nivel de ciudadanía en el Social Innovation Exchange (SIX), movimientos que buscan coordinar y aunar objetivos para generar soluciones desde el EIS hacia los problemas de la sociedad actual.
El EIS presenta una oportunidad especial para nuestro país. Además de las problemáticas globales ya mencionadas, este 2011 ha estado marcado por la presencia de grandes movimientos sociales en búsqueda de respuestas a conflictos fundamentales e históricos de nuestra sociedad en las áreas de educación, salud, medioambiente y derechos cívicos, entre otros.
Chile no se ha quedado atrás en este sentido y, tanto en forma espontánea con iniciativas como Educación 2020, Elemental y Late, entre otros; como a través de algunos programas del Estado por ejemplo el concurso Desafío Clave de la iniciativa Hazte Esa del Injuv, o de organizaciones privadas y de universidades como el mismo LEIS, este sector toma fuerza en el país. Incluso existen ejemplos de relativa larga data a través de cooperativas como ORIENCOOP, que este año recibió el Sello de Oro en el ranking de responsabilidad social empresarial entregado por Prohumana, o algunas fundaciones como Un Techo Para Chile y Casa de la Paz, que buscan responder a las inequidades generadas por el sistema de una manera propositiva y eficiente.
En el escenario actual, el EIS presenta una oportunidad especial para nuestro país. Además de las problemáticas globales ya mencionadas, este 2011 ha estado marcado por la presencia de grandes movimientos sociales en búsqueda de respuestas a conflictos fundamentales e históricos de nuestra sociedad en las áreas de educación, salud, medioambiente y derechos cívicos, entre otros; y también por diversos casos problemáticos de grandes empresas con casos como el de La Polar, “Pollos”, colusión de buses y otros, que han minado la confianza de la sociedad en los sistemas tradicionales. Ante esto, un ecosistema que potencie un desarrollo inclusivo, facilite la interacción entre los actores y sectores sociales, y al mismo tiempo fomente la co-construccion de modelos de negocio que busquen la generación de valor social, se constituye en una necesidad fundamental para el desarrollo de nuestro país.
Este es, en si mismo, un desafío complejo. Para lograr resolverlo se requiere la articulación de los diversos sectores: público, privado-organizacional y por supuesto de la concientización y colaboración de los ciudadanos, que se conviertan ellos mismos en emprendedores sociales o colaboradores del EIS. Hoy somos relativamente pocos los que estamos buscando el fortalecimiento de este ecosistema. El desafío es trascender a este núcleo para movilizar a más personas, comunidades y organizaciones, generando nuevas formas de vinculación y trabajo colaborativo.
A pesar de su dificultad, hay indicios de que esto puede suceder. Desde el sector público ya observamos diversas estrategias que fomentan el EIS. También vemos a diversas empresas que, buscando hacerse cargo sus impactos en la sociedad, están planteando sus indicadores de éxito con una mirada integral que responde a las comunidades en las que están insertas. De igual forma, se observan cada vez con mayor frecuencia jóvenes que buscan crear empresas sociales, con fines mucho más amplios y complejos que solo maximizar el beneficio económico. Por último, se observan movimientos, en todos los niveles socioeconómicos, de organización social para responder de una manera comunitaria a los problemas que hoy en día se nos plantean.
Las iniciativas son numerosas, lo que es necesario pero no suficiente. Se requiere además de una mirada holística ante los problemas complejos que abordamos, y por ende entender la interdependencia y favorecer la interacción entre todos los actores, como las mencionadas SIE y SIX. En suma, solo si somos capaces de generar espacios de colaboración entre estos actores y sectores, articulando los diversos niveles en que se está generando EIS, en definitiva, de co-construir un nuevo ecosistema de emprendimiento e innovación social para Chile, lograremos que nuestro país se convierta en los próximos años en el país que queremos, con oportunidades para todos y con una sociedad más solidaria y equitativa.



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