Emprendimientos sociales

Late!

Late! es una empresa comercial que aporta  el 100% de sus utilidades para financiar proyectos sociales de fundaciones de reconocido prestigio que trabajan apoyando niños en riesgo social.

Así, busca lograr que el funcionamiento natural de la economía genere recursos
para quienes más lo necesitan, ofreciendo un producto que sea 100% positivo, que entregue satisfacción al cuerpo y al espíritu de nuestros clientes.

Preguntas realizadas a Pedro Traverso, Socio y creador de Late!

¿Qué es para ti la Innovación Social?
Para mí la innovación social es la búsqueda de nuevas alternativas para enfrentar problemáticas y desafíos que nos impone la vida en sociedad.

¿Cuál es el aporte social que tu organización busca desarrollar?

Late! pretende entregar dos aportes. El más evidente son recursos para financiar necesidades concretas de niños vulnerables de nuestra sociedad, los cuales son entregados a través de fundaciones sociales de reconocido prestigio. Pero el aporte más importante es potenciar un
nuevo paradigma en el que pueden existir las “empresas sociales” que compiten de igual a igual con las empresas comerciales en términos de calidad de producto y de precios, pero que ofrecen algo que ninguna otra empresa puede ofrecer: la satisfacción de ayudar y de conectarse
con quien nos necesita, que a mi parecer es una necesidad imperiosa que tenemos todos en estos días.
Si estas empresas son exitosas (como estoy seguro Late! lo será) entonces el mismo sistema económico en que estamos insertos entregará recursos para los más desprotegidos de la sociedad, no a través de impuestos, no a través de donaciones, si no que a través de lo más
importante del sistema de libre mercado: la preferencia del consumidor.

¿Qué crees que falta en nuestro país para que el tema de la innovación y el emprendimiento social se masifiquen?

Creo que faltan dos cosas: primero que los consumidores entiendan el poder que poseen en este sistema económico. En estos tiempos la democracia está más cerca de los supermercados que de las urnas. Cada compra es un voto real, una elección, es el apoyo a una determinada
gestión. Si los consumidores exigimos que las empresas sean socialmente más responsables, entonces las empresas deberán serlo para poder ser exitosas.

Lo segundo que creo tal vez falta, es que los emprendedores sociales entendamos que existen reglas del juego que no siempre son modificables como quisiéramos. El “sistema social de mercado”, que puede ser un sistema muy deficiente e injusto, ha probado ser, hasta el momento, el mejor ordenamiento socioeconómico que los seres humanos hemos sido capaces de desarrollar. Este sistema se mueve bajo ciertas reglas que, a mi parecer, es más efectivo “utilizar” que “enfrentar”. Los emprendedores sociales debemos ser más “judocas”, y utilizar las fuerzas del mercado para conseguir nuestros objetivos. La postura de “luchador de sumo” que se enfrenta cuerpo a cuerpo con el mercado, si bien es más radical, fundamentalista, y tal vez responde mejor a la utopía que muchos podemos compartir, tiene una alta probabilidad de morir aplastada.